lunes, 28 de abril de 2008

La onda cosmica

El mundo se prepara para la llegada de otro cometa, en tan solo unas horas pasara a escasos kilómetros de la Tierra, el ya famoso cometa de la verdad, anunciado por todas los medios de comunicación y descubierto por un astrónomo famoso que lleva años esperando su llegada, tras una larga investigación, al descubrir en un calendario Maya la descripción del paso de este cometa y la fecha exacta en la que después de mas de tres siglos el cometa volverá a pasar cerca de la tierra.
Tan solo quedan unos minutos para que se pueda ver el cometa en la mayor parte del mundo y Karl, el astrónomo que lo a hecho famoso en el mundo entero atraves de los medios de comunicación, avisa del hecho extraordinario que debe ocurrir: " desde que empiece a verse el cometa hasta que desaparezca de nuestra vista una onda cósmica inundara el planeta llenándonos de energía, según el calendario Maya a ese momento se le denomino por los antiguos Mayas la hora de la verdad, ya que el paso del cometa tarda mas o menos ese tiempo en pasar cerca de nuestro planeta ". Gente de todo el mundo espera bajo el cielo estrellado el acontecimiento y justo cuando el punto de luz se intensifica anunciando la llegada del cometa, la onda cósmica hace su aparición agitando el aire y atravesando todo aquello que se pone a su paso; todo aquel que es alcanzado por la onda sufre automáticamente un cambio, las fachadas que eran sus cuerpos ya no puede ocultar a los demás el ser que cada uno lleva dentro, todo se vuelve transparente para los demás que ahora son capaces de ver tal cual son sus almas, no hay secreto, ni sentimiento, ni el mas recóndito se puede ocultar, todo lo bueno y todo lo malo de cada uno és mostrado a los demás, haciendo que se sientan desnudos, ven sus miedos , sus egoísmos, sus envidias, sus odios y rencores, sus deseos y pasiones y a la vez su amor, su comprensión, sus virtudes, nadie escapa por mas que lo intente al efecto de la onda y de nada sirve la apariencia que antes tenían, mostrando una parte a los demás y dejando oculto el resto del ser, ven sus debilidades y sus fuerzas, hasta que al cabo de mas o menos una hora la onda cósmica pasa de largo y deja de hacer efecto, la apariencia del cuerpo vuelve a vestir al alma y poco a poco todo vuelve a la normalidad de antes, justificándose en que todo a sido una alucinación durante semanas los medios de comunicación no dejan de dar la versión oficial: " Alucinación colectiva en un pequeño grupo de ciudadanos debido a un influjo hipnótico al observar el cometa y esperar un milagro ".
Mientras las conciencias de nuevo son acalladas por capas en un mundo hecho a medida para tener una vida normal. Fin

jueves, 10 de abril de 2008

la llegada del amor

Era un día de Abril y como todos los días de su vida Rafa salio un rato a sentarse en la puerta de su casa, en una vieja silla que ponía en la acera mientras el sol aun alumbraba, a sus casi sesenta años vivía solo, esperando que el amor llamara a su puerta, enfrente como siempre Aurora una vecina de su misma edad también solía salir a tomar un poco el sol sentándose en una silla, tan solo los separaba una carretera donde transitaban los coches que continuamente pasaban y que servían de distracción; así acomodado en su silla recordó como desde muy niño sus padres ya tenían esa costumbre de sentarse un rato delante de la puerta de la que ahora era su casa y como le advertían que no cruzara la carretera que era muy peligroso, recordó cuantas veces había esperado conocer a la que fuera el amor de su vida y a pesar de haber tenido alguna escasa relación nunca había cuajado bien, a pesar de eso seguía esperando la llegada de ese amor.
Por eso cada día esperaba sentado con la esperanza de conocer a alguien que pasara por allí y se fijara en él, pensaba que aquella que se fijara, seria porque el destino la abría traído hasta él, muchos eran ya los años que habían pasado esperando, los inviernos y veranos que se habían ido, los días de sol y los de lluvia que había visto en su vida y aun así seguí esperando.
A la vez muchos fueron los años que vio a su vecina enfrente separados tan solo por una carretera que les impedía hablar y que al igual que él había visto pasar los días y las noches, hasta hoy. Ya hacia algún tiempo que la curiosidad de Rafa por saber porque ella se sentaba todos los días delante de su casa en la misma silla crecía en su interior irremediablemente; sin mas decidió averiguarlo y se levanto de su silla, cruzo la carretera y hablo con ella: "- Hola, soy tu vecino de enfrente, me llamo Rafa.- " ella contesto: "- yo me llamo Aurora y se que eres el vecino de enfrente, te veo todos los días.- A lo que él respondió: "- Veras me preguntaba, ¿porque te sientas tú todos los días en esta silla?.- Ella le miro y sus ojos brillaron: "- estoy esperando a que venga mi verdadero amor.-" Los ojos de Rafa brillaron al mirarla otra vez y entonces se dio cuenta, sus corazones palpitaron como uno y sus sentimientos afloraron, mientras Rafa decía: "- Eras tú a quien estaba esperando._" Fin.

Alguien tiene que morir


Recién caída la noche Larri espera agazapado en un portal a Laura la ex de Frank Mirone, él es un don nadie que regenta un prostíbulo en el centro de la ciudad y al que Larri tan solo le va a hacer un favor que le atara de por vida a su jefe y a la organización, tan solo debe acabar con Laura y Frank tendrá una deuda de por vida de la que nunca se podrá librar.
El ruido de las bisagras de la puerta de enfrente le avisa y Laura hace su aparición, al ver su espalda Larri sale de la oscuridad, frió como la noche con la tranquilidad de aliada, su voz rompe el silencio: " ¿Perdón señorita, tiene fuego?" en su mano derecha un cigarro se acerca lentamente a su boca, mientras sus ojos se clavan en los de Laura que se gira agitada por los nervios que ahora se adueñan de ella, sus ojos enseñan su tristeza y se empañan de agua de lágrimas que se resisten a caer. Mientras mira a Larri, se da cuenta que con el viene la muerte, aun así su alma luchadora, educada en la dureza de la calle, recoge aire y de sus perfectos labios brotan pausadamente las palabras: " No, hoy solo tengo esperanza de ver un nuevo sol y una nueva vida, o que la muerte me bese dulcemente y me lleve deprisa." En unos segundos sus miradas han hablado y Larri a tomado su decisión al mirar como Laura se aleja de él sin mirar atras.
Las horas han pasado y Larri llama a Frank que ansioso esperaba su llamada en la habitación del hotel que suele frecuentar. " ¿ya lo has hecho?" pregunta queriendo oír la respuesta que tanto desea oír., Larri le contesta con una sola palabra. " no." La ira se apodera de Frank que no esperaba esa respuesta. " ¿como que no? esto no quedara así alguien tiene que morir esta noche." la voz de Larri vuelve a entrar en el oído de Frank como una sentencia. " tienes toda la razón." Frank nota el beso de la muerte antes de que la bala atraviese su cabeza y caiga desplomado, mientras Larri lo contempla un instante mas atraves de su mira telescópica en el piso de enfrente.
La mano derecha de Frank es ahora el dueño del local y esta en deuda con Larri, mientras en algún lugar de la ciudad la luna brilla hoy de forma mas especial para una mujer libre. Fin.

martes, 1 de abril de 2008

UNA VEZ TUVE UN SUEÑO

Un día Jeremías, le pregunto a su abuelo, cunado estaba a punto de dormirse: " existe Dios?" . Su abuelo un hombre curtido por la vida de pelo blanco y sabiduría aprendida al paso de los años se sentó al borde de su cama y le dijo: " Te contare un sueño que tuve hace mucho tiempo, cuando yo me hacia las mismas preguntas que ahora te haces tu.
Una noche como hoy, mientras me dormía, en mis pensamientos divagaba sobre si Dios existía o no,y si existía porque no hacia nada para ayudarnos, así me dormí y entre mis sueños me vi como si yo fuera Dios, yo lo era todo sentí que mi cuerpo era el todo y sentí una gran tranquilidad y paz, después mi mente empezó a encogerse y viaje atraves de mi cuerpo, vi mis músculos, mis órganos, sus funciones, la perfección de cada compleja creación que yo era, y una vez mas empece a encogerme, después vi mi sangre su composición sus elementos, mi sistema nervioso, mis células y seguí maravillandome de la perfección de cada parte de mi, del equilibrio y el motivo de cada una de mis funciones, comprendi la grandiosidad de la creación que era como Dios, y seguí encogiéndome, entonces vi la energía, los protones, los átomos, los electrones, de que estaba compuesta el agua y el aire de mi cuerpo y me maraville aun mas, y seguí encogiéndome, vi el desarrollo de mis pensamientos en mi cerebro y seguí encogiéndome, hasta que llegue a la composición del universo, me sentí todo él, vi las galaxias de estrellas como parte de mi admire los planetas y su orden, sus sistemas de rotación y su inmensidad, fue al llegar a uno de ellos, uno azul y maravilloso por fuera, en el que me detuve por su especial belleza y al que admire entre tanta oscuridad, iluminando por uno de sus lados por el sol y por el otro por la luna y las estrellas, pero me di cuenta que poco a poco moría, sentí su enfermedad y la imperfección que lo habitaba, al igual que vi las bacterias de mi cuerpo y descubrí su funcionamiento, intente descubrir el funcionamiento de este cáncer en el planeta mas bello que había visto hasta ahora; aun así mi primer pensamiento fue erradicar y eliminar esa desarmonia en tan bello y ordenado universo, al fin y al cabo yo era Dios ahora, y no iba a dejar que en este universo hubiera una imperfección, por eso me hice aun mas pequeño y al mirar dentro de ese mundo vi al hombre, me vi a mi mismo, y justo cuando debía decidir si extinguirlos o dejarlos vivir me desperté. Jeremías, si Dios existe nos quiere mucho mas que cada uno de nosotros a nosotros mismos, no te preguntes si existe, pregúntate que haces tu por tu vida".
Jeremías despidió a su abuelo con una sonrisa y sus ojos se cerraron pero ese es otro sueño. Fin

sábado, 22 de marzo de 2008

El vecino

Unos cuantos vecinos de uno de los barrios mas antiguos de la ciudad observan la llegada del nuevo vecino, un joven delgado y pálido que vestido de negro entra en lo que ahora es su nuevo hogar, callado y con un halo de misterio desaparece entre las habitaciones del bajo que a comprado, mientras los operarios de la mudanza siguen entrando sus muebles y las planchas para insonorizar el sótano del que dispone, además de los ochenta metros cuadrados y un pequeño patio, donde se van agolpando sus pertenencias en este viernes caluroso. Las horas han pasado sin que apenas el día parezca que se haya dado cuenta y los operarios de la mudanza desaparecen, los últimos en irse son los que están instalando la insonorización del sótano, los cuales le prometen volver el lunes y acabar su trabajo pues no han conseguido acabarlo hoy, así termina un día mas y tras la noche tranquila comienza uno nuevo.
El sábado amanece radiante y el sol deja ver su mejor cara, el día se ha mostrado hermoso y los vecinos parecen agradecerlo reflejando en sus caras un poco mas de alegría que de costumbre, el nuevo vecino hoy madrugo pronto y pocos fueron los que le vieron desaparecer en la lejanía de la calle y no fue hasta que la noche empezaba a reinar y el sol se ocultaba hasta que volvió acompañado de una hermosa joven con la que entro en su recién adquirido piso.
Las horas seguían pasando y la noche reinaba cuando un ahogado grito alerto a la vecina del piso de arriba del nuevo vecino, María la esposa del fontanero del barrio golpeo en el hombro a su dormido marido que con un cambio de posición de su cuerpo siguió ignorando los intentos de María por que se despertara; ella estaba segura de que había oído un grito y en un intento de asegurarse que en el piso de abajo ocurría algo pego la oreja contra el suelo y concentro toda su atención en intentar escuchar el mínimo sonido y así mientras oía, escucho de nuevo tenues gritos que se elevaban del sótano que María sabia que el piso de abajo tenia, no en vano había sido muy amiga de la dueña anterior, nerviosa y con su mente agitada por una inmensa acumulación de pensamientos paso la noche en vela. Amanece de nuevo cuando oye que la puerta del piso de abajo se abre y corre a la ventana para ver a la joven marcharse ocultando su rostro con unas gafas de sol y un pañuelo para que nadie vea sus facciones, agotada se duerme al fin. Un domingo tranquilo deja entrever la calma de un día que pasa lento hora tras hora, de nuevo asoma la noche y otra joven hermosa llama a la puerta del nuevo vecino, María siente un escalofrío al verla entrar desde las escaleras y se promete que si esta noche oye de nuevo gritos dará aviso a la policía y no dejara que pueda hacer daño a nadie mas, hora tras hora sus oídos esperan algún indicio de que la joven que a visto entrar en el piso de abajo se encuentra en apuros, y así cuando el reloj marca las doce de nuevo un grito se oye tenuemente, sin pensárselo dos veces María llama a la policía informándoles de lo que a oído en esos días, en unos minutos la policía se persona en el edificio, sin dar aviso de su presencia, María los espera abajo y les indica cual es el piso del que salen los gritos y le suplica que se apresuren, ante la presunta urgencia del asunto los dos guardias se disponen a entrar con la máxima rapidez reventando la puerta, entrando con porra y pistola en mano corren hasta la puerta del sótano donde un gran cartel los detiene de golpe al leer: La cueva - sesiones sadomasoquistas y otras artes del dolor. Fin.

Vientos de cambio

Larri apuraba su ron añejo en un tugurio olvidado de la mano de Dios, en el barrio mas oscuro de la ciudad; sentado al final del local con los ojos encarados hacia la única puerta del local, mientras esperaba a Jeremi el gordo.
Leonardo il Capo, su jefe, al que estaba atado por una deuda muy antigua le había ordenado reunirse con su lugarteniente en aquel lugar y él como de costumbre obedeció sin hacer preguntas, aunque una extraña sensación se apodero de él desde ese momento, como si un sexto sentido le avisara que nada bueno le depararía ese encuentro, por eso acudió muchas horas antes y se sentó al fondo en la ultima mesa con la espalda contra la pared, y una amplia visión de todo el local, para poder evitar contratiempos. El camarero le sirvió una vez mas otra copa de ron y se retiro, Larri degusto de nuevo su sabor y templo su impaciencia sumiéndose en sus pensamientos; no dejaba de pensar en que solo una vez antes fue su jefe en persona el que le hablo, y en aquella ocasión no le deparo nada bueno ya que le ato de por vida a él, ahora se preguntaba porque fue él y no uno de sus lugartenientes, quien le había ordenado ir a este lugar, y lo mas extraño, porque le dijo que recordara la deuda que le debía y la lealtad que tan solo con él tenia, pronto lo iba a averiguar.
El reloj marcaba la hora señalada cuando tres hombres con gabardina entraron en el local, uno de ellos se quedo cerca de la puerta, los otros dos eran Jeremi y su inseparable guardaespaldas Nick balas de plata, que se acercaron a la mesa de Larri, Jeremi el gordo se sentó delante de Larri y Nick se quedo de pie un paso por detrás sin dejar de mirar cada gesto de Larri.
" Sabes porque estoy aquí ?" pregunto Jeremi nada mas sentarse. " no" contesto Larri fríamente mientras miraba fijamente a los ojos de Nick , y una mueca en sus labios dibujaba una sonrisa. " las cosas están cambiando en la organización, soplan vientos de cambio en las altas esferas y queremos saber si cuento aun con tu lealtad?" Larri solo dijo "claro" y una lagrima broto por su mejilla, mientras su mano derecha mostraba su Smith & Wesson y abatia a Nick con un disparo entre los ojos, el gordo intento huir, mientras la otro mano de Larri volcaba la mesa con la que se protegió del disparo del tipo de la puerta, después Larri uso dos disparos para abatir sin mas demora al único que había conseguido dispararle, luego disparo a las piernas de Jeremi , se acerco a él lentamente y le dijo " el viento siempre cambia de dirección" su ultimo disparo destrozo el corazón del gordo Jeremi.
La noche era mas oscura de lo habitual cuando Larri desapareció entre las calles solitarias
de aquel barrio donde los sonidos no se escuchan y nadie recuerda. Aun le quedaban demasiadas dudas de cual seria ahora su rumbo en este destino incierto... Fin

jueves, 13 de marzo de 2008

El miedo

Muchos son los años que han pasado para llegar a este momento, a este día en que Mario se enfrenta una vez mas a sus temores, de nuevo ha esperado a que un acontecimiento en la plaza mayor reúna a un grupo importante de gente y de nuevo siente el nerviosismo que precede al miedo.
Esta mañana salio decidido a acabar con el problema que le ha estado encogiendo toda su vida, su tremenda timidez, la que ha convertido su mundo en algo muy pequeño, por temor a lo que los demás pensaran de él, a que se rieran; eso ha hecho que cada vez hablara menos, hasta el punto de aislarse tanto de los demás para sentirse seguro, que ya no era capaz de pronunciar palabra alguna en presencia de alguien. Por eso siempre evitaba el contacto directo con los demás encargando todo lo que necesitaba atraves de su ordenador, los repartidores ya se había acostumbrado a dejarle delante de la puerta sus diferentes pedidos y el había conseguido crear un pequeño mundo donde nadie podía dañarle, y se sentía seguro, convirtiéndose en el único dueño de su vida. Tan solo una vez al mes salia de su casa para ir a ver a la única persona con la que se atrevía a hablar, su psicólogo, el mismo desde hacia mas de veinte años; mas de una vez le había pedido que se esforzara en comunicarse pero no lo había conseguido, hasta ahora; en el ultimo momento el miedo se apoderaba de él y se rendía ante la mirada atónita de los que pasaban por su lado al verlo salir corriendo.
Esta vez se había prometido que seria diferente, aunque el mundo se derrumbara ante él no huiría, ya no aguantaba más esa situación, se veía con la necesidad de que los demás se dieran cuenta de que existía, por eso hoy sabiendo que a las doce del mediodía habría una concentración importante de gente había salido de su casa y se había dirigido hasta allí un par de horas antes. El tiempo se antojaba despacio para Mario que no hacia mas que mirar el reloj de su mano izquierda, aun así seguía pasando y poco a poco la plaza se fue llenando de gente, Mario empezó a medida que crecía el numero de gente a ponerse mas y mas nervioso, empezó a sudar y a sentir como su corazón se aceleraba, gotas de sudor caían de su frente aumentando su incomoda situación y sus ganas de desaparecer de aquel lugar, a pesar de sus intentos por pensar en otras cosas en su mente se apoderaba la idea de que tenia que largarse, tan solo le seguía manteniendo allí el recuerdo que quedaba de la decisión que al principio del día tomo y que le recordaba que si hoy tampoco lo conseguía, volvería a la soledad de su casa y a pasar su existencia sin que nadie se diera ni tan solo cuenta de las cosas que podría aportar a este mundo y por las que tantos años trabajo en soledad, sus inventos y el avance tecnológico que su estado le había permitido desarrollar para valerse por si mismo serian la solución de muchos de los problemas de este mundo y nadie sabría de su existencia, si no superaba sus propios miedos, si tan solo pudiera pronunciar una palabra se repetía una y otra vez, sintiendo como el nudo en su garganta crecía y su estomago se endurecía del dolor provocado por sus nervios, todo él era un amasijo de incertidumbres y un volcán a punto de estallar, en un ultimo esfuerzo, enmedio de aquella multitud que lo asfixiaba encogiendolo como nunca antes se había sentido, abrió la boca y dijo en voz baja " Hola" a los pocos segundo una dulce voz que se encontraba a su lado le dijo " Hola me llamo María, y tu como te llamas?" .
Mario la miro y se dio cuenta que el mundo seguía en el mismo sitio, nada había pasado, todo él fue aceptando lo que acababa de suceder, había conseguido dar su primer paso a una nueva realidad... Fin